El papa León XIV se dirigió el 29 de abril a los peregrinos hispanohablantes en la audiencia general del Vaticano para manifestar su «dolor y preocupación» por el atentado con cilindro bomba ocurrido el 25 de abril en la vía Panamericana, a la altura de Cajibío, en el departamento del Cauca, que dejó al menos 20 personas muertas y 38 heridas.
El sumo pontífice lamentó las «graves pérdidas de vidas humanas» causadas por la ofensiva armada que azota el suroccidente colombiano y exhortó a todos los actores involucrados a rechazar cualquier forma de violencia. «Expreso mi cercanía en la oración a las víctimas y a sus familiares y exhorto a todos a rechazar cualquier forma de violencia y optar decididamente por el camino de la paz. Que el señor los bendiga», declaró León XIV durante el saludo a los peregrinos de lengua española.
El pronunciamiento del líder de la Iglesia católica se produjo días después de que el Estado Mayor Central (EMC), principal disidencia de las antiguas FARC liderada por alias Iván Mordisco, reconociera la autoría del atentado registrado en la zona rural de Cajibío. El ataque, dirigido inicialmente contra la Fuerza Pública, terminó impactando a población civil: más de diez vehículos fueron desplazados varios metros por la explosión, según testigos presenciales.
León XIV y el llamado a la paz en Colombia
El presidente colombiano Gustavo Petro había calificado el ataque como un acto de «terrorismo» cuyo objetivo es «producir miedo masivo en la población a través de la violencia», y señaló directamente a las disidencias del EMC como responsables. Petro indicó que entre las víctimas hay «muchos indígenas» y advirtió que el cabecilla local responde al alias Marlon, «plenamente identificado por la inteligencia policial y militar».
En paralelo, las autoridades colombianas capturaron el 28 de abril, en zona rural de Palmira, a José Alex Vitoncó, alias Mi Pez o David, señalado como uno de los presuntos responsables del atentado en la vía Panamericana. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, lo acusó de ser «uno de los principales responsables de orquestar la masacre de campesinos, mujeres, niños y líderes sociales en el norte del Cauca» y cabecilla de una de las estructuras armadas más peligrosas de la región.
Según información oficial, Vitoncó está vinculado a más de 40 acciones violentas en las últimas semanas contra la población civil y la Fuerza Pública en municipios del norte del Cauca y zonas aledañas del sur del Valle del Cauca. La captura fue recibida como un avance significativo en medio de la escalada que, durante el mes de abril, incluyó quema de vehículos, hostigamientos armados y nuevas explosiones en corredores viales estratégicos del país.
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Los obispos colombianos respaldan el llamado de León XIV
Antes del pronunciamiento de León XIV, la Conferencia Episcopal de Colombia emitió un comunicado en el que instó a los sectores armados a cesar de manera inmediata todo acto que atente contra la vida y a respetar los principios del derecho internacional humanitario. «La crisis humanitaria exige respuestas urgentes, coordinadas y sostenibles», señaló el documento, en el que también se solicitó atención prioritaria al Gobierno nacional para las comunidades afectadas del Cauca y el Valle del Cauca.
El representante especial del secretario general de la ONU y jefe de la Misión de Verificación en Colombia, Miroslav Jenca, también condenó la oleada de ataques violentos que sacudieron al suroccidente colombiano en abril. La condena internacional se sumó al rechazo expresado por León XIV desde el Vaticano ante una crisis que, en palabras del sumo pontífice, exige abandonar la confrontación y abrazar decididamente el diálogo.
Qué sigue tras el mensaje de León XIV sobre el Cauca
La captura de alias Mi Pez y la presión internacional impulsada por el pronunciamiento de León XIV aumentan la expectativa sobre las próximas acciones del Gobierno colombiano frente al EMC. Las autoridades continúan las operaciones en el norte del Cauca, donde Iván Mordisco habría ordenado al menos 31 atentados como represalia por bajas en sus filas. La comunidad internacional, los obispos colombianos y el Vaticano coinciden en que solo el diálogo y el cese de hostilidades podrán frenar la escalada que en abril costó al menos 20 vidas en la vía Panamericana.
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