La Unión Sindical Obrera pidió formalmente apartar a Ricardo Roa de la presidencia de Ecopetrol, argumentando que los escándalos de corrupción en los que se ha visto involucrado representan un riesgo grave para la reputación e intereses de la compañía.
La USO, el sindicato más representativo de la industria petrolera colombiana, no esperó más. El gremio consideró que los señalamientos contra Roa habían alcanzado un nivel de gravedad incompatible con la dirección de la empresa más importante del país.
En su exigencia, los trabajadores pusieron por encima de cualquier consideración política la protección de la imagen institucional de Ecopetrol, cuyo valor en bolsa y reputación internacional dependen en buena medida de la confianza que inspire su liderazgo. La controversia alrededor del presidente de la petrolera estatal se convirtió así en un frente adicional de presión para el Gobierno nacional.




