Revelan que el avión en el que iba Diógenes Quintero voló más bajo que las montañas.

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El avión de Satena que transportaba al representante Diógenes Quintero Amaya se estrelló tras descender fatalmente por debajo del relieve montañoso cerca de Ocaña, causando la muerte de sus 15 ocupantes.

El avión de Satena en el que viajaba el congresista Diógenes Quintero Amaya se estrelló contra las montañas de Ocaña después de descender hasta una altitud inferior al relieve de la zona, según reveló el informe preliminar de la investigación.

El documento, elaborado por la Dirección Técnica de Investigación de Accidentes Aéreos (Diacc), estableció que el avión, un Beechcraft 1900, se encontraba descendiendo hacia el aeropuerto de Ocaña cuando registró una altitud de unos 7.900 pies y continuó bajando hasta aproximadamente 6.300 pies, en una región donde las montañas alcanzan alturas superiores.

Los restos del avión fueron localizados en Curasica, municipio de La Playa de Belén, a una elevación cercana a los 6.881 pies, tras una colisión directa contra el terreno montañoso.

El informe señaló que la última comunicación con el control de tránsito aéreo ocurrió cuando la tripulación notificó que se encontraba a unas 15 millas náuticas de Ocaña.
“La aeronave disminuyó la altitud notablemente y quedó en un nivel inferior al de la altura de las montañas de la zona, lo que generó la colisión con el terreno”, afirmó la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas.

Los análisis preliminares no evidenciaron incendios ni fallas estructurales previas al impacto, y confirmaron que la aeronave tenía la documentación y el mantenimiento al día. El impacto causó la destrucción total del avión, cuyos restos quedaron dispersos a lo largo de unos 145 metros en una zona de difícil acceso.

Las cajas negras fueron recuperadas y están siendo analizadas para reconstruir con mayor precisión los últimos momentos del vuelo.

El accidente ocurrió cuando el avión, operado por la aerolínea Searca en un vuelo contratado por Satena en la ruta Cúcuta–Ocaña, se precipitó a tierra con 13 pasajeros y dos tripulantes a bordo, sin sobrevivientes.

Además del representante Diógenes Quintero Amaya, entre las víctimas se encontraban las trabajadoras humanitarias Maira Alejandra Avendaño Rincón, del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), y Karen Liliana Parales Vera, de World Vision, quienes realizaban labor en la región del Catatumbo.

También murieron los capitanes Miguel Vanegas (piloto) y José de la Vega (copiloto), así como los pasajeros María Álvarez Barbosa, Carlos Salcedo, Anayisel Quintero, Anirley Jendano Osorio, Gineth Rincón, Mayra Sánchez Criado, Juan Pacheco Mejía y Natalia Acosta Salcedo.